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Innovador biofármaco obtuvo una patente en Israel

Se trata de un desarrollo nacido de una alianza de grupos de investigación de la UNL, la UNSAM y el CONICET. Representa una gran innovación para la industria farmacéutica ocupada en el tratamiento de afecciones del sistema nervioso central en el mundo.

Un innovador biofármaco, destinado al tratamiento de afecciones del sistema nervioso central obtuvo la primera patente en el extranjero. El prometedor desarrollo, nacido en el ámbito del sistema científico nacional, es resultado del trabajo de un grupo de investigadores e investigadoras de las universidades nacional del Litoral (UNL) y de San Martín (UNSAM), junto al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

El fármaco ha demostrado propiedades neuroprotectoras y neuroplásticas en ensayos de laboratorio, lo que significa un gran avance en términos de soluciones tecnológicas para enfermedades neurodegenerativas o accidentes cerebrovasculares, patologías que afectan al sistema nervioso central y para las cuales no existen en la actualidad tratamientos efectivos.

BioSynaptica SA., es la empresa de base tecnológica (EBT) conformada para dar continuidad y escalar el desarrollo científico tecnológico. La EBT cuenta con la licencia exclusiva para el desarrollo y la comercialización, condición necesaria para el éxito en productos relacionados con la industria farmacéutica.  Cabe destacar que el  equipo de investigación y co fundadores de este spin off está integrado por los doctores Marcos Oggero Eberhardt, Matías Depetris, Ricardo Kratje y Milagros Bürgi.

La ciencia al servicio de una problemática mundial

BioSynaptica SA. trabaja para aportar respuestas a una problemática para la cual no existen en el mercado tratamientos eficaces y regenerativos: las enfermedades neurodegenerativas. Estos trastornos se caracterizan por un deterioro progresivo de la función motora y cognitiva provocado por una pérdida selectiva de neuronas dentro del sistema nervioso central. Entre las más conocidas se encuentran la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, la esclerosis lateral amiotrófica, entre tantas otras, que provocan serias consecuencias cognitivas, físicas y psicosociales. Estas características junto con la ausencia de tratamientos efectivos generan que, a nivel mundial, desde la ciencia se esté trabajando para desarrollar medicamentos que provean beneficios clínicamente sustentables.

Las estadísticas exponen que en el mundo existen 50 millones de personas que padecen Alzheimer e indican que para el 2050 esos números se triplicarán. En el año 2019 se diagnosticaron 1.500 millones de personas con algún trastorno del sistema nervioso central; cifra que se estima crecerá en un 30% para el 2030. Considerando las serias consecuencias cognitivas, físicas y psicosociales que estas patologías provocan en los pacientes, sumado al alarmante incremento de su incidencia a nivel mundial, existe una necesidad impostergable de desarrollar estrategias que reflejen una mejora sustancial luego del tratamiento.

Actualmente solo existen terapias paliativas de estas afecciones que no evitan que sigan avanzando, por lo cual, la llegada al mercado de un neurofármaco que contrarreste los problemas neurodegenerativos y frene el avance de estas patologías, tendrá un impacto enorme en la sociedad ya que permitirá devolver parte de la autonomía y la esperanza a las personas que lo padecen y a sus familias, y también traerá fuertes implicancias a nivel económico global.

A partir de un medicamento ya existente en el mercado de bioterapéuticos, denominado eritropoyetina humana recombinante (rhEPO) y que se destina al tratamiento de anemias de diversa índole, este grupo de investigadores logró una molécula con características particulares. Dado que la eritropoyetina (EPO) es una molécula capaz de producir y mantener la masa de glóbulos rojos en circulación (eritropoyesis), es utilizada como medicamento para el tratamiento de anemias. Además de esta función, la EPO presenta actividad neuroprotectora y neuroplástica, protegiendo a las neuronas de agentes neurotóxicos, reduciendo la inflamación neuronal, reestableciendo las conexiones entre neuronas y promoviendo la sinapsis neuronal. Si bien la rhEPO es una droga segura y bien tolerada en el tratamiento de anemia, habiendo demostrado mejoras notables en estudios clínicos para diversas patologías neurodegenerativas, al utilizarse como agente neuroprotector en pacientes que no padecen anemia, su actividad productora de glóbulos rojos se traduce en efectos adversos, como la aparición de trombos entre otras.  Estos efectos adversos han podido ser contrarrestados por la modificación molecular que el equipo ha logrado sobre la EPO.

Esta empresa de base tecnológica ha logrado innovar en la generación de entidades derivadas de la hEPO, mediante una metodología denominada glicoingeniería por hiperglicosilación. La modificación introducida ha permitido bloquear su actividad eritropoyética, y en consecuencia, sus efectos indeseados para su empleo como neurofármaco, pero conservando e incluso optimizando su acción neuroprotectora y neuroplástica, al aumentar su tiempo de vida media en circulación sanguínea.

En cuanto a las mejoras para la salud, este medicamento reúne propiedades que generan gran expectativa para el tratamiento o prevención de diversas afecciones neurodegenerativas, evitando los efectos secundarios que representa el incremento de la producción de glóbulos rojos.

Respecto al estado actual del desarrollo, la investigadora Milagros Bürgi explicó: “Hoy en día nos encontramos llevando adelante pruebas de concepto en modelos experimentales, de retinopatía degenerativa. Nos focalizamos en este tipo de patologías que llevan a la ceguera, por ejemplo la retinopatía diabética, retinopatía del prematuro, la maculopatía degenerativa asociada a la edad, que padecen muchísimas personas en el mundo, porque vislumbramos que el camino de aprobación del producto por esta vía puede ser mucho más rápida que para otras patologías, como pueden ser Parkinson o Alzheimer, en las cuales la duración de las fases clínicas son más extensas”. Asimismo explicó que para que un producto terapéutico pueda llegar a comercializarse, es necesario que pueda atravesar diversas etapas, la primera de ellas, la prueba preclínica en animales, donde se evalúa la toxicidad de la misma. Posteriormente tiene que atravesar tres fases clínicas: la primera en humanos donde se evalúa la toxicidad/seguridad de la molécula, la fase dos donde se evalúa la eficacia de la molécula para una patología concreta, y la fase tres donde se vuelve a evaluar la eficacia de la molécula en la patología determinada, pero en un número mayor de personas. Después viene el análisis de esos resultados para que finalmente llegue a la aprobación y comercialización del producto. “Es en este sentido, que en las fases clínicas de este tipo de patologías, pueden ser mucho más agiles, respecto de las mencionadas anteriormente”. La empresa está trabajando en este modelo y el objetivo para los dos próximos años es avanzar con las fases preclínicas de estas patologías degenerativas”. Y destacó: “En una prueba de concepto en esta retinopatía degenerativa hemos visto que nuestras moléculas tienen un efecto beneficioso en términos de neuroprotección, protegiendo a las neuronas de la retina del daño ocasionado por distintos factores como puede ser la falta de oxígeno; y vimos también un efecto positivo con nuestra molécula, en etapas avanzadas de la patología, impidiendo la  formación de vasos sanguíneos atrofiados”.

El camino hacia la patente 

El proyecto que fue el origen de BioSynaptica nació en el año 2013, dando los primeros pasos a nivel del desarrollo tecnológico de las variantes de hEPO. A partir de su producción en escala analítica o de laboratorio se realizó un trabajo en cooperación con la Universidad Nacional de San Martín, específicamente con el Laboratorio de Neurobiología Molecular y Celular del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (UNSAM CONICET). 

Cabe destacar que para que un candidato terapéutico pueda llegar al mercado farmacéutico y pueda ser aprobado como un medicamento, es necesario que el mismo se pueda transferir a la industria para su producción, en este sentido es necesario que sea protegido mediante patente.

Los resultados obtenidos de este vínculo de la UNL, la UNSAM y el CONICET, ha permitido a la empresa, presentar la solicitud de patente de la tecnología en más de 14 países en 2021. Como parte de este proceso, cada país evalúa la patente y define la concesión que incluso puede ser parcial. En ese sentido, ha sido Israel el primer país que aprobó la patente, en su totalidad. Esto es un logro más que significativo, tratándose de uno de los 10 países del mundo que más invierte en investigación y desarrollo en materia de biotecnología.

“La estrategia fue, una vez que obtuvimos resultados importantes y que podían ser resguardados mediante propiedad intelectual, presentamos una solicitud de patente en Argentina, y posteriormente una solicitud PCT (Patent Cooperation Treaty), del tratado de solicitud de patentes en el que participan muchos países. De allí se  obtiene una evaluación que recomienda, o no, el patentamiento de la innovación. Una vez que obtuvimos la respuesta positiva PCT, iniciamos la fase de nacionalización de la patente, que consistió en la presentación de la solicitud de la patente en 13 países más la Europa, con el propósito proteger nuestra invención en distintos países. Para ello, elegimos países que tengan mercados relevantes” explicó Bürgi.

Por su parte, el investigador y cofundador BioSynaptica SA, Marcos Oggero subrayó que el otorgamiento de la patente por parte de Israel, en el contexto de una evaluación positiva de parte de PCT perteneciente a la OMPI (Organización mundial de la propiedad intelectual) constituye “un hecho altamente favorable que nos dio el impulso para crear BioSynaptica SA y para llevar a cabo la presentación de patentes o fase nacional en más de 14 países. El primer otorgamiento de la patente se siente como un respaldo ya que la consideración -por parte de Israel- de que coexisten los tres elementos para que una patente sea concedida: novedad, altura inventiva y aplicación industrial, hacen que el proyecto y nuestra motivación se fortalezcan”, destacó. “Esto significa que el desarrollo de BioSynaptica está resguardado mediante propiedad intelectual en dicho país y se garantiza el monopolio comercial durante 20 años, desde la fecha de solicitud de patente en este país, en el caso de que este candidato terapéutico  finalmente se convierta en un producto aprobado en el mercado farmacéutico” agregó Bürgi.

Cabe explicar que el proceso de desarrollo de biofármacos, desde su descubrimiento hasta su comercialización, implica una magnitud de recursos económicos y financieros que pocas compañías en el mundo son capaces de llevar a cabo en todas las etapas que éste involucra. Por otro lado, dado que esas etapas están claramente descritas y estandarizadas, empresas más pequeñas pueden especializarse en temas concretos dentro del amplio sector biofarmacéutico. Así, la mayoría de las compañías que se dedican al descubrimiento de nuevos medicamentos no abarcan todo el ciclo de desarrollo, sino que llegan a cierto nivel y luego buscan un licenciatario que termine el proceso y lance el producto al mercado. En ese marco y pensando en que el desarrollo trascienda la frontera necesaria para llegar al paciente en la forma deseada, la UNL y el CONICET impulsaron la creación esta empresa, spin off universitaria, con el fin de continuar con este proceso y captar inversores nacionales e internacionales que permitan disponer de recursos financieros necesarios para ampliar los resultados de I+D, avanzar en estudios in vivo en modelos animales de diversas enfermedades neurológicas y pruebas preclínicas, entre otros objetivos. “A futuro, esperamos que otros países concedan la patente y que un mayor número de patentes concedidas interese a inversores para financiar nuestro proyecto, siempre con la mirada puesta a dar asistencia a muchos individuos con patologías que sean propias de ser tratadas con esta nueva molécula", agregó el investigador.

Respecto al presente de la empresa, Bürgi puso en valor este reconocimiento a la innovación científico tecnológica argentina y resaltó los propósitos a futuro: “para la empresa es un hito muy importante haber obtenido nuestra primera patente y a su vez representa un gran desafío el de seguir trabajando lo más rápido posible en  las distintas etapas que implica el desarrollo del bioterapéutico, para que este candidato pueda llegar al mercado y convertirse en un medicamento en los plazos de tiempo requeridos. Nuestro objetivo hoy es iniciar una ronda de inversión que nos permita reunir fondos para poder financiar esta fase preclínica, avanzar y poder licenciar esta tecnología a una empresa farmacéutica de mayor envergadura que pueda atravesar las fases clínicas y lanzar el producto al mercado. Esto, fundamentalmente porque para cada una de estas instancias se necesita muchísimo dinero que no cualquier empresa puede solventar. En este sentido, estamos iniciando nuestra segunda ronda de inversión para reunir los fondos y llevar adelante estos hitos que son fundamentalmente pruebas de concepto en estos modelos de retinopatía degenerativa, validación de los resultados previos y consolidación del desarrollo; definir el proceso productivo de la proteína candidata de manera de  disponer de la misma en condiciones adecuadas para iniciar las pruebas preclínicas”. Para este proceso se encuentran acompañados por la Aceleradora Litoral y además están participando en la actual edición del Foro de Capital para la Innovación.

Dentro de los objetivos de la EBT está la continuidad de la estrategia de propiedad intelectual, respondiendo a las vistas de patentes de los distintos países en los que han presentado las solicitudes. “La idea es recibir fondos que nos permitan continuar con esta estrategia, contestando las distintas vistas de patentes y manteniendo las patentes durante estos 20 años, desde la fecha de prioridad que es 2019, en nuestro caso”, concluyó la investigadora.